Es la primera pregunta que recibimos, y la más difícil de responder en una sola línea. Preguntar cuánto cuesta una página web se parece a preguntar cuánto cuesta una casa: depende de cuántos ambientes tiene, dónde está, con qué materiales se construye y quién la construye.

Lo que sí podemos hacer es explicarte con total honestidad qué variables mueven el precio, para que puedas leer cualquier presupuesto (el nuestro y el de cualquier otro) sabiendo exactamente qué estás comparando.

Por qué nadie te da un número por teléfono

Cuando alguien te tira un precio cerrado antes de conocer tu negocio, está haciendo una de dos cosas: te está vendiendo una plantilla, o está poniendo un número alto para cubrirse de lo que no sabe. Ninguna de las dos te conviene.

En Driva Dev no cotizamos hasta entender qué vendés, a quién, y qué problema real tiene que resolver el sitio. Esa etapa de investigación no es un trámite comercial: es lo que evita que pagues por funcionalidades que no vas a usar, o que te falten las que sí necesitás.

Las cinco variables que definen el precio

1. El tipo de proyecto

No cuesta lo mismo un sitio institucional de cinco secciones que un sistema de gestión con usuarios, permisos, base de datos y reportes. La diferencia no es estética, es de complejidad técnica. Un sitio institucional muestra información. Un sistema procesa información, y todo lo que procesa hay que pensarlo, construirlo y probarlo.

  • Sitio institucional: tu empresa presentada de forma clara y profesional. Es el proyecto más acotado.
  • Tienda online: suma catálogo, carrito, medios de pago y gestión de stock. Cada uno de esos módulos es trabajo real.
  • Sistema de gestión o plataforma SaaS: el extremo más complejo. Usuarios, roles, lógica de negocio, integraciones. Meses, no semanas.

2. Cuánto hay que diseñar desde cero

Si ya tenés identidad de marca definida (logo, colores, tipografía), parte del trabajo está resuelto. Si hay que construir todo eso, es un proyecto dentro del proyecto. Nosotros no usamos plantillas, así que el diseño siempre se piensa para tu caso, pero partir de una identidad existente acorta camino.

3. Las integraciones con otros sistemas

Conectar tu web con un medio de pago, un ERP, un CRM, un sistema de facturación o una API de terceros suma tiempo. Cada integración tiene su documentación, sus casos de error y sus pruebas. Es una de las variables que más subestima la gente al pedir un presupuesto.

4. El contenido

Los textos, las fotos y los videos son parte del sitio. Si los tenés listos, se integran. Si hay que producirlos, es otro trabajo. Y el contenido no es un detalle cosmético: es exactamente lo que Google lee para decidir si te muestra o no.

5. Qué pasa después del lanzamiento

Un sitio no se termina el día que sale al aire. Necesita actualizaciones de seguridad, cambios de contenido, monitoreo. Podés hacerlo vos, contratarlo aparte o tomarlo como servicio mensual. Es un costo recurrente que conviene tener en el cálculo desde el día uno, no descubrirlo a los seis meses.

Los tres costos que casi nadie te menciona

  1. Dominio: el nombre de tu sitio. Se paga por año y es lo más barato de toda la ecuación.
  2. Hosting: dónde vive tu sitio. Varía muchísimo según la infraestructura, y el barato se paga con velocidad de carga.
  3. Mantenimiento: el costo de que tu sitio siga funcionando bien. Ignorarlo es la forma más común de terminar con una web rota a los dos años.

Barato sale caro: el costo real de una plantilla

Existe la opción de armar algo por muy poca plata con un constructor visual. Y para ciertos casos, funciona. El problema aparece después.

Las plantillas cargan código que tu sitio no usa. Eso las hace lentas, y la velocidad afecta directamente tu posicionamiento y tus conversiones. Además, cuando el negocio crece y necesitás algo que la plantilla no contempla, la respuesta suele ser rehacer todo. Terminás pagando dos veces.

Cómo leer un presupuesto de desarrollo web

Antes de firmar, pedí que el presupuesto responda estas preguntas:

  • ¿El código fuente queda a mi nombre?
  • ¿El dominio y el hosting están a mi nombre o al del proveedor?
  • ¿Qué incluye exactamente y qué queda afuera?
  • ¿Cuántas rondas de revisión entran en el precio?
  • ¿Qué pasa si necesito un cambio a los tres meses?
  • ¿El sitio se entrega optimizado para buscadores o eso se cotiza aparte?

Si alguna de esas respuestas es ambigua, ahí está tu riesgo. En nuestro caso, el código, el dominio y el hosting son tuyos. Sin candados.

Entonces, ¿cuánto cuesta?

Cuesta lo que cuesta resolver tu problema específico, ni un peso más. Por eso nuestra propuesta se arma después de entenderlo, y no antes. La conversación inicial no tiene costo ni compromiso, y muchas veces termina con nosotros diciéndote que necesitás algo más chico de lo que pensabas.

Si querés un número real para tu caso concreto, contanos qué tenés en mente. Te respondemos en menos de 24 horas con una perspectiva honesta, aunque la respuesta sea que todavía no necesitás una web.